Fuente: Revista Mom
Los primeros pasos marcan un momento muy importante en su vida... y también en la nuestra. A partir del momento en que empieza a caminar, vamos a tener que estar pendientes de sus pasos.
Los primeros pasos marcan un momento muy importante en su vida... y también en las nuestras. A partir del momento en que empieza a caminar, vamos a tener que estar todo el tiempo detrás de él porque no tiene noción del riesgo al que se expone.
Aunque se moviliza a velocidades sorprendentes muchos especialistas coinciden en que esta no es la etapa de los golpes más importantes. Como norma general, si tu hijo se golpea y no tiene pérdida de conocimiento no se justifica que salgas corriendo a hacer radiografías y tomografías computadas. Es normal que cuando el chico empieza a caminar se caiga y se golpeé.
¿Cuales son los porrazos más frecuentes? En general, debido a su escasa altura, el lugar donde más se golpea es la cabeza, fundamentalmente con las puntas de las mesas que suelen producir chichones o enrojecimientos de menor importancia. El principal riesgo se da cuando los chicos tienen acceso a lugares a los que antes no podían llegar, como los cajones de mesas de luz dónde se guardan medicamentos.
Para evitar accidentes te damos algunos consejos:
1. La cocina debe ser lugar prohibido. Tomá las siguientes precauciones:
- Cociná preferentemente con las hornallas traseras.
- No cocines con el bebé en brazos.
- Nunca dejes los mangos de las cacerolas hacia afuera de la cocina.
- No dejes repasadores cerca de las hornallas
- No dejes cuchillos o tijeras al alcance de los chicos, ni en un cajón que puedan abrir con facilidad.
- Mantené fósforos y encendedores en lugares altos y seguros.
- No coloques productos inflamables en la cocina al alcance de los chicos, ni cerca de las estufas, motores o cualquier artefacto que se encienda.
- Vigilá que el gas de la cocina, calefón, o estufa no queden encendidos, ni tengan pérdidas. Cerrá la llave del artefacto cada vez que deje de utilizarse.
- No enciendas fósforos, ni encendedores, ni siquiera la luz eléctrica cuando percibas olor a gas en una habitación. Abrí las puertas y ventanas.
- Nunca limpies ropa con solventes cerca del fuego o fumando.
2. Evitá el acceso de los chicos a lugares con productos tóxicos.
3. Tené cuidado con las mesas de vidrios amplios. Por ejemplo, tu bebé puede subirse sobre el vidrio, romperlo y lastimarse.
4. En el comedor no dejes fuentes calientes al alcance de su mano.
5. No dejes sin protección las ventanas ya que cuando aprende a caminar también aprende a trepar.
6. Si tenés pileta, cercala y tené especial cuidado con las fumigaciones y las herramientas de jardinería que pueden quedar dando vueltas. Las plantas de exterior no suelen ser venenosas, sí algunas de interior.
7. Estate atenta con las mascotas. Son peligrosos los perros grandes con bocas amplias porque a veces meten la cabeza del chico adentro de su boca. El perro generalmente no es agresivo con los niños, salvo algunas razas como la Salchicha que cuando envejece, se tornan irritables. Aunque hay razas que tienen fama ser buenísimas no hay que confiarse demasiado, todos son potencialmente agresivos.
8. Tapá todos los enchufes y colocá un disyuntor de corriente. No lo dejes jugar con artefactos eléctricos como encender y apagar la luz, la tele o video. Aunque en casa haya disyuntor no siempre funciona cuando lo necesitamos. Además pueden ir a una casa que no esté preparada para chicos y haciendo lo mismo, quede pegado.
9. Nunca lo dejes solo en la bañadera, está siempre con él para evitar resbalones o porrazos desagradables. Y además, a esta edad puede ahogarse aunque haya muy poquita agua.
10. Ojo con las escaleras... le divierte mucho escalar y bajar. Lo mejor es impedirle el paso con barandas.
Como consejo general, cuando el chico empieza a caminar tiene que estar siempre supervisado por algún adulto. Según los especialistas, el 100 %de los accidentes pueden prevenirse. No esperemos el primer porrazo para tomar precauciones. Preparemos nuestra casa para que el reciente caminante pueda andar por la vida sin exponerse a riesgos innecesarios.